¿Qué le importa a alguien lo que lleve puesto otra persona?
Hay una pregunta que me ronda desde hace tiempo y que formulada en voz alta incomoda a demasiada gente: ¿qué le importa a alguien lo que lleva puesto otra persona? No como pregunta retórica. Como pregunta real, urgente, con nombres y consecuencias detrás. Si mañana salgo a la calle con Shally, con su hiyab o con lo que ella decida ponerse, eso no le roba nada a nadie. No vulnera ningún derecho. No amenaza ninguna institución. Es, simplemente, dos personas caminando juntas en una ciudad que lleva décadas diciéndose a sí misma que es libre y plural. El problema no es Shally. El problema es que hay quien no soporta verla. Y ese malestar, esa incomodidad, ese gusto personal elevado a categoría política, es exactamente el mecanismo con el que siempre se ha agredido a las mujeres. Porque hablemos de agresión a la mujer de verdad. Agresión es decidir por ella. Agresión es legislar sobre su cuerpo, su ropa, su presencia en el espacio público. Agresión es convertirla en símbolo —de amenaza, de ...