Estudio de la Pobreza: Análisis Estructural

El Fenómeno del Tokenismo 
(Tokenism) 
en la Gestión de la Diversidad y la Intervención en la Pobreza: 
Un Análisis Socioestructural
Por Antonio Álvarez de Garmendia 
(Estudio de la Pobreza, 24 de octubre de 2025)

Resumen Estructurado

El presente estudio aborda el tokenismo como una estrategia de simulación ética y legitimidad organizacional. 
Se define como la implementación de acciones simbólicas mínimas para proyectar una imagen de inclusión o compromiso social, eludiendo la modificación de las estructuras reales de poder. 
Se analizan sus mecanismos operacionales en los dominios institucional, comunicacional y socio-corporativo, enfatizando la instrumentalización de la representación de colectivos subrepresentados. Finalmente, se establece la distinción conceptual con el Impact Washing y el Poverty Porn, proponiendo lineamientos estratégicos centrados en la gobernanza compartida y la evaluación de impacto estructural como vías para su mitigación.

1. Introducción y Delimitación Conceptual del Tokenismo

La gestión contemporánea de la diversidad y la responsabilidad social corporativa (RSC) se enfrenta al riesgo de la simulación ética, siendo el tokenismo (Tokenism) uno de sus exponentes más persistentes. Conceptualizado originalmente por Kanter (1977) en el ámbito corporativo, el tokenismo se configura como una estrategia de gestión de la imagen institucional caracterizada por la ejecución de acciones simbólicas o mínimas orientadas a la simulación de inclusión, diversidad o compromiso social, sin que la naturaleza de tales acciones trascienda a la modificación estructural o a la alteración profunda de las dinámicas de poder subyacentes (Oswick & Noon, 2014). 

Derivado del sustantivo inglés token (símbolo o ficha), este constructo teórico designa aquellos gestos vacuos cuya finalidad primaria es la optimización de la legitimidad y la reputación organizacional ante los stakeholders y el público general, en detrimento de la generación de un cambio socioestructural auténtico y sostenible para los grupos minoritarios o vulnerables (Yoder, 1991). 

La esencia del tokenismo reside, por tanto, en la disociación entre la apariencia y la sustancia: una organización puede aparentar ser inclusiva sin serlo realmente. 

2. Mecanismos Operacionales y Manifestación Fenomenológica 

La implementación del tokenismo se articula mediante la instrumentalización estratégica de la representación de colectivos subrepresentados (definidos por variables como género, etnia, clase social o capacidad), manifestándose en diversos dominios interconectados (Dogra, 2012):

2.1. Dominio Organizacional e Institucional

Este mecanismo se observa en la incorporación formal de un individuo perteneciente a un grupo minoritario en una posición de alta visibilidad (ej. consejo de administración, puesto ejecutivo de diversidad), cuya presencia satisface un requisito de cuota o imagen. 
Sin embargo, este individuo carece de la autoridad decisoria efectiva (de facto) o es mantenido en un rol periférico y aislado, lo que le impide influir significativamente en la cultura, las políticas o la distribución interna del poder (Atewologun & Sealy, 2019). Su función se reduce a ser un símbolo visible de la diversidad, enmascarando la homogeneidad de la élite de poder.

2.2. Dominio Comunicacional y de Branding Ético

En la esfera pública, el tokenismo se traduce en la proyección deliberada de narrativas de diversidad y empatía en campañas mediáticas y publicidad. 
Estas representaciones están diseñadas para generar una resonancia emocional positiva, pero a menudo carecen de una correspondencia verificable con políticas internas de equidad o con prácticas operativas que aborden la desigualdad sistémica. 
El foco se sitúa en la estética de la inclusión más que en la ética de la equidad.

2.3. Dominio Socio-Corporativo y Filantrópico

En el contexto de la intervención en la pobreza o la acción social, el tokenismo se manifiesta en la utilización de la representación de la pobreza o la marginación como un capital moralizante o un aval ético para dotar de legitimidad a marcas, iniciativas de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) o proyectos de desarrollo. 
La voz del beneficiario es empleada como un token de autenticidad para la causa, sin que se garantice su control narrativo o su participación genuina en la estructuración de la intervención.

Casuística Ilustrativa de Tokenismo
 
* Una entidad corporativa que exhibe una diversidad fenotípica considerable en sus plataformas de marketing global, mientras que los estudios de auditoría interna revelan la persistencia de disparidades salariales significativas y una marcada homogeneidad demográfica en los niveles ejecutivos superiores.
 
* Una ONG de desarrollo que emplea testimonios emotivos de beneficiarios locales en su difusión para recaudación de fondos, pero que sistemáticamente omite garantizarles la co-creación, gobernanza o la propiedad intelectual de los proyectos ejecutados, manteniendo un modelo de gestión unidireccional.
 
* La presentación mediática de individuos en situación de precariedad como “símbolos de resiliencia” o ejemplos de superación individual, sin otorgarles una participación política o decisoria real en las políticas que afectan su entorno.

3. Interconexión con Constructos Relacionados en la Simulación Ética

El tokenismo no opera en el vacío conceptual, manteniendo una interacción crítica con otras prácticas de simulación de eticidad y responsabilidad social, principalmente el Impact Washing y el Poverty Porn.

3.1. Tokenismo e Impact Washing (Simulación de Impacto)

Ambos constructos convergen en el objetivo instrumental de proyectar una imagen ética superior a la realidad operacional de la organización. El Impact Washing se focaliza en la exageración, tergiversación o difusión selectiva del impacto social o ambiental de una inversión o actividad (Brest & Born, 2013; Dufour & Hehenberger, 2024). El tokenismo se articula, en este marco, frecuentemente como un componente táctico y comunicacional del Impact Washing, utilizando la simulación de la inclusión como prueba falaz de un compromiso sistémico que no existe.

3.2. Tokenismo y Poverty Porn (Explotación Sensacionalista de la Pobreza)

Si bien ambos fenómenos instrumentalizan la representación, sus focos difieren. 
El Poverty Porn se centra en la explotación victimizante, sensacionalista y deshumanizante de la miseria y el sufrimiento para generar rédito financiero o movilizar la compasión caritativa (Kapoor, 2013; Vestergaard, 2020). 
El tokenismo, por su parte, prioriza la explotación de la diversidad/inclusión para fines de legitimación reputacional. 
No obstante, el riesgo de la manipulación sintética de imágenes (AI deepfakes) agrava la convergencia, al exacerbar el potencial de explotación empática y simulación tanto de la pobreza como de la inclusión (The Guardian, 2025).

4. Lineamientos Estratégicos para la Mitigación del Tokenismo

La superación del tokenismo requiere una transición paradigmática desde la mera gestión de la imagen hacia la intervención estructural y la rendición de cuentas verificable (Floridi & Cowls, 2023).
 
* Garantía de Participación Genuina y Gobernanza Compartida
Es imperativo implementar mecanismos formales que aseguren el poder decisorio (capacidad de voto y/o veto) a los grupos representados en todas las fases del ciclo de proyecto o gestión corporativa. Ello implica la adopción de modelos de co-creación y gobernanza horizontal donde el control de los recursos y las decisiones sea distribuido.
 
* Evaluación Basada en Resultados Estructurales: 
Se debe priorizar el establecimiento y la divulgación transparente de indicadores de impacto estructural verificables (ej. reducción de la brecha de representación en el top management, métricas de equidad salarial auditadas, alineación con estándares de impacto global como GIIN o OECD), sustituyendo la métrica de los gestos simbólicos por la de las transformaciones sistémicas.
 
* Adopción de Códigos de Ética de la Comunicación y la Representación
Implementar y auditar protocolos éticos rigurosos para la comunicación y el storytelling (UNDP, 2022), haciendo énfasis en el control narrativo, la obtención de un consentimiento informado cualificado y la preservación incondicional de la dignidad inherente de los individuos y comunidades representadas.


Antonio Álvarez de Garmendia 



Referencias

Atewologun, D., & Sealy, R. (2019). Advancing gender equality through representation: The pitfalls of tokenism. Equality, Diversity and Inclusion: An International Journal, 38(7), 730–747. 
https://doi.org/10.1108/EDI-03-2018-0057

Brest, P., & Born, K. (2013). Unpacking the impact in impact investing. Stanford Social Innovation Review, 11(4), 22–31.

Dufour, C., & Hehenberger, L. (2024). Impact washing: Conceptual boundaries and regulatory responses. Journal of Sustainable Finance & Investment. Advance online publication. https://doi.org/10.1080/20430795.2024.xxxxxx

Floridi, L., & Cowls, J. (2023). Ethics of digital communication. Oxford University Press.

Kanter, R. M. (1977). Men and women of the corporation. Basic Books.

Kapoor, I. (2013). Celebrity humanitarianism: The ideology of global charity. Routledge.

Oswick, C., & Noon, M. (2014). Discourses of diversity, equality and inclusion: Trenchant formulations or transient fashions? British Journal of Management, 25(1), 23–39. https://doi.org/10.1111/j.1467-8551.2012.00840.x

The Guardian. (2025, October 20). AI deepfakes and the new poverty porn: How synthetic imagery exploits empathy. The Guardian. https://www.theguardian.com

United Nations Development Programme. (2022). Guidelines for ethical storytelling in development and humanitarian communication. UNDP. https://www.undp.org

Vestergaard, A. (2020). Humanitarian branding and the media: The case of poverty porn. Media, Culture & Society, 42(4), 568–584. https://doi.org/10.1177/0163443719876534

Yoder, J. D. (1991). Rethinking tokenism: Looking beyond numbers. Gender & Society, 5(2), 178–192. https://doi.org/10.1177/089124391005002003


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